Invictus ( el factor humano )
Invictus, la última película dirigida por Clint Eastwood, está protagonizada por Morgan Freeman como el entonces presidente de Sudáfrica, Nelson Mandela y por Matt Damon, que interpreta al capitán de los Springbocks Fraçois Piennar.

Basada en el libro de John Carling, el Factor Humano, explica como Nelson Mandela o Madiba, como es conocido en Sudáfrica, después de estar 27 años encarcelado (la mayoría de la pena se cumplió en la cárcel de Roben Island con el famoso número 6664) por sus actividades activistas en contra del apartheid, consiguió ser el primer presidente de Sudáfrica en ser elegido por medios democráticos bajo sufragio universal. Pero una cuestión mucho más importante estaba en juego que su nombramiento… el futuro del país. El odio entre blancos y negros seguía persistiendo pese al paso de los años y Mandela comprendió entonces que sólo una unión de forma espontánea y emocional podría resolver el problema: el rugby.
El rugby, el símbolo de la supremacía Afrikaneer y el deporte odiado por los negros podría ser la gran clave para resolver el problema. Y así fue. Durante los años en que Nelson Mandela estuvo encarcelado, hubo diferentes sabotajes políticos para que los famosos Springbocks no pudiesen jugar partidos en el exterior, como fue el caso contra los All Blacks. Hubo un momento crucial en la vida política del presidente Mandela ya que el rugby estuvo a punto de ser eliminado por el CNA cuando pero Mandela , con su gran capacidad de comunicarse con las personas y su “savoir faire”, consiguió convencer a los miembros del CNA para que no lo hiciesen. ¿La razón? Madiba vio en éste deporte que tanto negros como blancos podían compartir una misma pasión y por lo tanto construir juntos una nueva Sudáfrica, la Sudáfrica de la libertad.
Después de los difíciles momentos para convencer tanto blancos como negros, Nelson Mandela consiguió que la la Copa del Mundo de Rugby 1995 se celebrase en Sudáfrica. Pese a no ser el mejor equipo del momento, los Springbocks, siempre liderados por su flamante capitán Piennar, consiguieron llegar a la final, tras ganar a Francia en las semifinal 19 a 15, luchando ferozmente en las últimos minutos de juego, dónde Abdelatif Benazzi (2a línea francés) estuvo a punto de hacer el ensayo de la victoria.
El 24 de junio de 1995 se celebró la final en el estadio Ellis Park, delante de 60000 espectadores, entre los famosos All Blacks y los Springbocks. Bajo una nueva bandera, un nuevo himno (el “Nkosi Sikeleli Afrika”) Mandela, Piennar y toda Sudáfrica se enfrantaban al partido más importante de sus vidas, aquel que decidiría el rumbo de una nación.
Frente a un equipo repleto de grandes jugadores como Jonah Lomu o Andrew Merthens, Sudáfrica logró ganar 15 a 12. En cuanto el árbitro pitó el final de ese partido, un partido de 80 minutos lucha feroz entre “gladiadores”, el rumbo de la historia, tanto de Sudáfrica como del mundo entero, cambió para siempre. Nelson Mandela consiguió, gracias a la ayuda de su gran amigo François Piennar, lo que muchos hubiesen calificado de “locura imposible”: unir a una nación marcada por el dolor, el sufrimiento y la injusticia.
Una de las frases que marcaron tanto al rugby como al mundo fue la respuesta de François Piennar a la pregunta de un periodista justo después de ganar el partido: “La copa del mundo no se ha ganado sólo para los 60000 espectadores que hay hoy aquí, si no para todos los 46 millones de sudafricanos.”
Salim Belgacem













